martes, febrero 13, 2007

Vacaciones, tiempo de …

Las esperé con ansias. De verdad contaba los días, y era absolutamente cierto cuando le decía a mi jefe que si no llegaban luego, me volvería loca … OK, más loca.

Y llegaron … estoy en medio (o en el primer tercio, siendo muuuy positiva) de mis VACACIONES. ¿Feliz? Puede decirse que sí. Son casi las dos de la mañana y puedo darme el lujo de ver tele y escribir sin pensar que cuando el cielo ya esté un poco más claro (llámese al alba) tendré que despertarme con el agudo tono de mi celu y empezar el juego rutinario y gris de cada día, ese que no sé si quiera seguir jugando.

Aunque aún puede ser un tanto pronto para balances, quiero y necesito hablar de mi primer tercio. La Serena fue el lugar escogido. Lo necesitaba demasiado. En lo exterior, sé perfectamente el porqué. Kilómetros de playa, una ciudad medio antigua, como me encantan, muuuuuucha gente, mucho sol, un hermoso y energético valle de Elqui con imponentes cerros y misteriosas pero cautivantes vibras, una rica gastronomía, calor, más sol, mango sour por doquier, caipiriñas, chicos guapos, familias encantadoras y ochenta mil quinientas cosas entretenidas por hacer (como comprar libros buenos, bonitos y baratos en una inesperada feria ... Great!)

Ello sin contar con que este año los TEAM y su gente linda repartiendo snacks, shampoo, bebidas, sal (perdón, biosal), celulares, rasuradoras, gorros, cojines, todo con música estridente y contagiosa, e incluso con acrobacias, estaban por tooooodos lados. Aún eso, que para algunos puede ser too much, me pareció … digamos … entrete. Realmente necesitaba llenar de color mis días, y los “team” aportaban más que algunos tonos, aunque la naturaleza y la atmósfera entera de la ciudad y sus alrededores lo hacen igual sin su presencia.

Fue mi tercera estadía en La Serena en los últimos cuatro años, y cada vez me enamoro más de la zona. Incluso Coquimbo, que antes me parecía … mmm … no tan lindo, me atrapó con su mezquita, sus fachadas pintadas de colores fuertes y ese increíble barrio inglés, con una magia especial tanto de día como de noche, cuando los neones, la fiesta y los cientos de personas yendo y viniendo lo llenan de vida.

… Vida. En lo profundo creo que eso es lo que busco en mi tiempo libre. VIDA. La vida que de alguna forma sentí vibrar a mi alrededor cuando vi a casi 8 mil personas alentando a sus ídolos en un increíble partido de tenis. La vida que irradian los tenistas cada vez que golpean con fuerza la pelota, la vida que brota de cada grito de aliento, o incluso de cada suspiro y mirada triste cuando se pierde.

Ir al partido de dobles de la copa Davis Chile-Rusia en La Serena hizo de mi estadía aún más TOP, aún cuando el resultado no lo fue tanto Las emociones de un juego como el que presencié hicieron que mis primeros días de descanso fueran aún mejores. Y lo digo por fin … no soy yeta (¿así se escribe?) SOY CÁBALA Estuve en el dobles, y fue un gran triunfo. Si yo fuera la Federación de Tenis, me llevaría con la barra oficial a todos los partidos (y también a mi amiga Fabi que como yo no se pierde partido alguno cuando Chile es local). Además fue, como siempre, un placer poder admirar tan de cerquita a tanto deportista guapo, incluido el malas pulgas de Safin, que es un MINO, y por supuesto al único, grande, y nuestro Fernando González.

En lo profundo … La Serena no fue fácil. Supongo que es porque la última vez que estuve allí antes, en 2005, fue un verdadero sueño hecho realidad, y cuesta olvidar los momentos más felices que se viven, ¿verdad? En lo de adentro, esta vez no fue lo mismo … y tal vez lo sabía, pero era necesario enfrentarlo. Me llené de recuerdos, pese a mi enorme esfuerzo por evitarlos a toda costa. Quizás eso hace que ahora, de vuelta en casa, me sienta rara.

Me dio pena cuando manejaba de vuelta y veía la playa, la gente, el sol saliendo, el inmenso y tranquilo océano, el aire marino, y la magia de esa ciudad, la vida … todavía no descubro bien qué es, pero de a poco, mi interior me dice que justamente lo que me pasa es que tal vez fue en la Serena donde más viva me he sentido, más libre, y aunque ahora no fue igual, al menos la magia está ahí, y sé que llegará el momento en que no sólo conmoverá mi exterior, sino también el enorme vacío que siento sin todo ese ambiente a mi alrededor distrayéndome de él.

Esto ya parece un tremendo volón, pero es real. No puedo sacarme de la cabeza una parte de una canción de Cerati que me raya: “Crimen”. … “y en un lento degradé … supe que te perdí …” Tal vez eso me pasó en La Serena … descubrí que mi degradé aún no termina …

Mejor dejo el enredo y me voy a lo concreto (y no por eso no profundo). Agradezco pública y abiertamente a mi amiga Fabi por su compañía invaluable, por poner a disposición su bello auto nuevo para nuestros traslados, y más aún, por transformarse en una impecable conductora (me alegra saber que podré tomar tranquila cuando salgamos). Pero sobre todo por ser la gran persona que es.

También agradezco a esa cariñosa familia que me hizo sentir casi como una más del grupo compartiendo una rica comida en un bello lugar. Me gusta sentirme “en familia“, me agradó mucho conocerlos, me dio un maravilloso toque de la “vida” que busco, me distrajo de mi vacío y de mi “lento degradé”.

Ahora, a esperar qué trae consigo en lo externo, y sobre todo en lo interno la magia del sur argentino, que para mí hasta ahora es desconocida … ya sé que Chris Martin (que ya está en Chile con COLDPLAY) no me cantará al oído “i will try to fix you”, pero sí sé que el verde de los bosques, un lago (o más de uno) el acento che, el aroma a chocolate (sí, sí, lo reconozco, también el sabor), y la belleza del sur me ayudarán a olvidar que no iré a los conciertos (no puedo estar en todas ¿verdad?), que tengo un hoyo interior comparable al de la capa de ozono… , y tal vez me arreglen un poquito.

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1 Comments:

At 8:06 a. m., Blogger SCL-BCN-PAR-SCL said...

Me hace tan bien esucharte... aunque sea como dices tú para pegarte esos volones... que si no fueran así poco podría entender cómo estás.

Veo que los lugares escogidos este año fueron con pinza... y que mejor que estar en el sur y en norte... En Chile y en Argentina... Que suerte que tenenmos los que amamos esa franja de tierra tan estrecha que recorre miles de kilómetros al final del continente americano.

Lolín, sólo me queda decirte que disfrutes, no que no pienses, casi imposible pedírtelo sino que sientas con la "guata" estas vacaciones y que pese a la agujero puedas energizarte y buscar un equilibrio entre el pasado aun sin cerrar y que molesta y el futuro que incierto puede traerte muchas cosas buenas...

Aprovecha cada minuto, cada atardecer, cada mango sour (aunque me quedo con el pisco sour... si al final el mango sour parece juguito) cada conversación y persona que conozcas. Disfruta de la calma de la Patagonia argentina, de sus carnes y de la brisa que pega con fuerza...

Mucha energía y besos a la distancia....

Tu lolín Berni!

 

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