domingo, noviembre 04, 2007

Café...

Puedo ver claramente... que sale el sol...

Puedo ver que las cosas... son mejor....

Atrás ha quedado esa... nube gris...

Y aparece el sol...(sol)... y un día mejor...




¿Recuerdan esa canción? Solía sonar en la tele, y el comercial mostraba a una chica ¿treinteañera? que tomaba café frente al mar en un día gris y frío. Estaba sola, y parecía escapando de algo...pero la rodeaba una sensación de calidez... al menos eso sentía yo al verla...

Pues hoy recordé vívidamente esa publicidad. Hoy fue un día gris en muchos sentidos, pero sobretodo en que, salvo por un par de horas en la tarde, el sol no se asomó en La Serena (donde paso mis breves vacaciones) e hizo mucho frío. Tanto que ni caminando por la playa como el sábado se me pasaron los tiritones en todo el cuerpo.

Así que tomé mi auto, y me fui a pasear a Coquimbo. Pero la nube negra me seguía. Cuando quise ir a conocer la súper mezquita, le di un topón al auto con un poste, y quebré un foco trasero. MAL! Así que me devolví y después de leer un rato con el viento congelándome, decidí ir al centro de La Serena.

Y pese al frío, la calidez de la gente me contagió. La Serena celebraba el día de la cultura y sentada en la calle vi diversos grupos musicales y demostraciones artísticas, niños jugando, vendedores exhibiendo sus juguetes y dulces. Y hasta un acto religioso, en honor a la virgen de Andacollo (me persiguen estos actos, pero me gusta fotografiarlos y me conmueve la entrega de los devotos).

Pero luego me dio frío de nuevo. Así que casi a las 20:00 horas tomé mi auto puse música, y manejé por la avenida del mar cantando a toda boca, como suelo hacer cuando manejo sola.
Estaba en eso cuando vi el letrero de café. Y pese al viento y al frío y a lo gris del atardecer, me bajé, compré mi mocacino y me senté frente al mar. Mil sensaciones se vinieron a mi cabeza y espíritu. Recordé las cientos de veces que cuando niña ví la publicidad del café y dije 'algún día seré yo quien esté ahí'. Y de alguna forma sentí que ocurrió. La calidez del café me hizo disfrutar el frío momento.


Pero no logró llenar la sensación de soledad que me invade a veces, más cuando quiero disfrutar momentos tan agradables como un atardecer gris frente al mar...
Espero que el sol brille pronto otra vez, y que de paso me llene de la calidez que a veces necesito a gritos...

¿Tienen alguna historia de café que quieran compartir?

4 Comments:

At 2:16 a. m., Blogger boris said...

hola, no hay café, pero son los mismos lugares: dic 2005 manejo un auto de coquimbo a serena, pena, acabo de saber algo, se construye el paso nivel, un super, agosto 2007 observo desde el bus, esta el paso nivel, el centro comercial, ha sido un invierno muy frio, no me importa, feliz, en el valle me espera el sol,
un abrazo
pd: te falta ahora el cafe, frente al lago

 
At 4:42 p. m., Blogger Mencha said...

Historias de caf{e propiamente tal, no tengo... s{olo poseo a mis tias colombianas que por estos dias me han hecho ver lo IMPRECINDIBLE que es este brebaje en sus vidas, lo disfrutan como un cigarro, no! que digo disfrutan, lo NECESITAN, se desesperan por uno y cuando las ves tomandose el primer y mas necesario cafe de la mañana, las vez en pijama como se relajan, se distienden de toda afleccion o posible problema porque ese es el "tintito" para empezar el dia, pero OJO que no es el cafe del DESAYUNO NOOOOOOOOOO uacatela Jamas!! pero Jamas tomaran desayuno en pijamas, nooo, ahora si despues del tintito se bañan y parten a tomar desayuno con un gran tazon de cafe de grano.. ah si! de grano, lo otro "es un pendejada de cafe".

Obviamente no es una historia, pero que rico es tener un vicio para sentir ese placer obsesivo que produce satisfacerlo.

 
At 11:54 a. m., Blogger David Muñoz said...

Un sábado a finales de octubre 5:00 AM. Manejaba por Pocuro hacia el oriente. Atrás quedaban las huellas de mi paso por Maipú en un carrete con amigos. Solo tomé chela esa noche. Había pasado a dejar a algunos comensales que estaban de camino y me dieron una ganas tremendas de café. Del que ahora, en estos días soy fanático, el Latte. Servicentro en Manuel Montt y lo acompañé con un completo de esos con palta plástica y mayonesa trasnochada. Me comí el completo primero y dejé el café para el final para no enturbiar el agradable momento. Inevitablemente pensé que mi soledad estaba quedando atrás, que esa noche había conocido personas especiales y que en verdad, tan solo no estaba. Pensé en muchas cosas, era de madrugada, algo de frío había. Me quedé pegado apoyado en el mesón junto a la ventana con el café en la mano.Con la mirada perdida... Todo bien hasta que un tipo entró al local y me preguntó con impertinencia: ¿Tenís fuego?

 
At 2:34 a. m., Blogger boris said...

hola, que bueno que imitaste el ejemplo del dibujante, da paz,
sigue la ruta
un abrazo!

 

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